Ir al contenido principal

48 rosas color rosa no sonríen

Van secando lentas y vacías no sintieron la bienvenida 
con lágrimas intenté recuperar su esencia
pero ya era muy tarde
su aroma no es el mismo que al inicio.

Se extraña lo perdido más no la traición, 
al pasar los días el recuerdo se vuelve temeroso y engañoso.

Repetición tras repetición.
Promesas rotas y secas como esas 48 rosas color rosa que no sonríen:

Las mismas promesas ya no vibran. 

Sin rumbo y solitarias.
Las mismas promesas que esperaba abriendo la puerta de casa por si acaso estabas afuera. Creía escuchar tu voz y me asomaba.
Las mismas promesas que me daban inmune poder cuando me amaste. 

Mantuve la esperanza por mucho tiempo y no llegaste.
Las mismas promesas que hoy nos separan. 

Soltaste mi mano, me alejaste.
Las mismas promesas me dicen que no confíe en tu boca. 

Pequeña y peligrosa.
Las mismas promesas que me derrumban cada vez que decides aparecer y convertirme en nada de lo que fuí, fuiste, fuimos.

48 rosas color rosa no sonríen.
Confundidas y tristes, se marchitaron al ver a una mujer con el corazón destrozado. 


- Helena Loredo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Pan caliente

Jugar a meter mi corazón en el tuyo poco a poco con amor puro te cuidaré y tomaré todo tu cuerpo conquistar cada pedacito roto con mucho cuidado. Me encanta tu modo peligro besarte es mi delirio, encadenarte a mi vida nunca conocerás mi partida. Dormir en tus brazos despertar descalzos, cariño, quiero ser tu eterno lazo. Verte caminar ansioso de un lado para otro conocer tus manías, defectos y alegrías, alimentar tu ego, frenar tu resentimiento, quiero amarte tan fuerte, sentirme como pan caliente. - Helena.

Toma todo de mí

He recorrido demasiado tiempo perdido te beso cada noche en mis sueños que lo siento tan real,  más de mil millones de veces tomé la decisión de irme sin voltear atrás, pero continúo aquí  esperando que tu corazón vuelva a palpitar.  Como gotas de lluvia mis ojos no han parado de llorar,  por tristeza o por costumbre,  mi vanidad y unos kilos de menos no los he de extrañar.  He dicho, escrito y g ritado tantos te amo sin cesar,  que mi boca y mis manos me han de despreciar.  Nunca me ha importado lo que digan los demás,  pero a ti cariño mío,  tu cariño y el mío,  ya no se han de conectar.  ¿Debo aceptar que no estás lista para amar? Si dar la mitad para ti es suficiente,  comparado con mi entrega total, esto no va a funcionar. Aunque conozco la respuesta, continúo amando nuestro vagabundo pasado  y el corazón vuelve a arrastrarme. Sigo aquí para bien o para mal, Toma todo de mí  tortúram...