Van secando lentas y vacías no sintieron la bienvenida
con lágrimas intenté recuperar su esencia
pero ya era muy tarde
su aroma no es el mismo que al inicio.
Se extraña lo perdido más no la traición,
al pasar los días el recuerdo se vuelve temeroso y engañoso.
Repetición tras repetición.
Promesas rotas y secas como esas 48 rosas color rosa que no sonríen:
Las mismas promesas ya no vibran.
Sin rumbo y solitarias.
Las mismas promesas que esperaba abriendo la puerta de casa por si acaso estabas afuera. Creía escuchar tu voz y me asomaba.
Las mismas promesas que me daban inmune poder cuando me amaste.
Mantuve la esperanza por mucho tiempo y no llegaste.
Las mismas promesas que hoy nos separan.
Soltaste mi mano, me alejaste.
Las mismas promesas me dicen que no confíe en tu boca.
Pequeña y peligrosa.
Las mismas promesas que me derrumban cada vez que decides aparecer y convertirme en nada de lo que fuí, fuiste, fuimos.
48 rosas color rosa no sonríen.
Confundidas y tristes, se marchitaron al ver a una mujer con el corazón destrozado.
- Helena Loredo.
con lágrimas intenté recuperar su esencia
pero ya era muy tarde
su aroma no es el mismo que al inicio.
Se extraña lo perdido más no la traición,
al pasar los días el recuerdo se vuelve temeroso y engañoso.
Repetición tras repetición.
Promesas rotas y secas como esas 48 rosas color rosa que no sonríen:
Las mismas promesas ya no vibran.
Sin rumbo y solitarias.
Las mismas promesas que esperaba abriendo la puerta de casa por si acaso estabas afuera. Creía escuchar tu voz y me asomaba.
Las mismas promesas que me daban inmune poder cuando me amaste.
Mantuve la esperanza por mucho tiempo y no llegaste.
Las mismas promesas que hoy nos separan.
Soltaste mi mano, me alejaste.
Las mismas promesas me dicen que no confíe en tu boca.
Pequeña y peligrosa.
Las mismas promesas que me derrumban cada vez que decides aparecer y convertirme en nada de lo que fuí, fuiste, fuimos.
48 rosas color rosa no sonríen.
Confundidas y tristes, se marchitaron al ver a una mujer con el corazón destrozado.
- Helena Loredo.
Comentarios
Publicar un comentario